Como habréis deducido ya ha llegado el tiempo de la cuchara y los pucheros. No hay nada mejor en la época fría del año que calentar el cuerpo con este tipo de platos. Desafortunadamente, siguiendo mi línea de pésima comedora, la legumbre y yo andamos bastante reñidas. Es algo en lo que me estoy esforzando y espero superar, sobre todo con la cantidad de ideas que la blogosfera aporta.
Lentejas guisadas
Ingredientes
- 1 taza y media por persona de lentejas pardinas
- 1 buen trozo de jamón
- 1 buen trozo de chorizo
- 1 hoja de laurel
- 1 trozo de cebolla
- Starlux
- Aceite de oliva
- Agua mineral
La verdad es que preparar las lentejas es de lo más agradecido del mundo, ponemos una cazuela con agua fría (yo pongo mineral por que no os podeis imaginar lo dura que es el agua de Zaragoza). Añadimos las lentejas, los trozos de jamón y de chorizo, la hoja de laurel y la pastilla de starlux. Le damos candelita a fuego lento y a hacer chup chup con mucha paciencia.
Cuando estén guisadas las reservamos y para apañarlas, en una sartén ponemos aceite de oliva virgen y freímos un cuarto de cebolla. Cuando esté frita la retiramos y añadimos el aceite a las lentejas. El por que de esta operación, pues que mi abuela lo hace así por que ni mi madre ni mi tío soportan encontrar un trozo de cebolla en las comidas pero les gusta el sabor. Y aquí su nieta, que es muy obediente, lo prepara como ella me dice. Como inciso un día tengo que homenajear la cocina de mi abuela por que somos una pandilla de tiquismiquis que para que y ha tenido que variar mil cosas para contentarnos a todos.
Ahora la versión para babies. Cocí aparte un poquito de patata, zanahoria y arroz para que fuese más completo. Después todo al pasapurés y directo al paladar de la peque. Tengo que comentar que otras madres que me rodean me han dicho que en Mercadona se pueden comprar las lentejas peladas (así te evitas el pasapurés). Ya las he comprado y en cuanto las pruebe os comentaré.
Y para terminar quiero decirle a Belén, que acaba de descubrir el blog, que soy muy afortunada por que sea mi amiga, aún mucho más por haber trabajado y aprendido a su lado y por que sin ella todo el proceso del ERE habria acabado conmigo anímicamente. Tenerte enfrente y poder reirnos de lo que nos pasaba fue la mejor terapia, descubrir casi a la vez que venían las peques una maravilla y que me asesorases sobre embarazo, compras, bebés ... un gran lujo. Mil gracias por estar ahí desde hace tantos años, eres muy grande, nena.


